Características principales:
Material: Aleación de aluminio (a veces con magnesio u otros metales).
Peso: Más liviano que el acero, lo que reduce la masa no suspendida del vehículo.
Estética: Diseños más atractivos y acabados en pintura, pulido o cromado.
Resistencia a la corrosión: Mejor protección contra el óxido.
Conductividad térmica: Disipan el calor del sistema de frenos más rápido, evitando sobrecalentamientos.
Medidas: Se expresan por diámetro (en pulgadas) y ancho, ej. 15” x 6.5”.
Ventajas:
Mayor eficiencia en el consumo de combustible por ser más livianos.
Mejor respuesta en maniobras y frenado.
Diseños personalizados para mejorar la apariencia del vehículo.
Cuidados recomendados:
Evitar golpes fuertes contra baches o bordillos (pueden deformarse más fácil que el acero).
Limpiar regularmente para proteger la pintura o el pulido.
Usar llaves dinamométricas al montar, para no dañar los pernos.